Buscar
  • Mar Martínez Ricart

¿ES LO QUE NECESITO LO QUE ME VA A HACER SENTIR MEJOR?

Sentirte triste, sola, abrumada o de mal humor seguramente para ti (y para la gran mayoría) es algo bastante desagradable. Lo cierto es que las emociones en realidad son una señal de que una necesidad debe ser atendida. Muchas veces tenemos necesidades primarias que no sabemos identificar y las acabamos cubriendo con necesidades sustitutorias.

Las emociones nos brindan la oportunidad para actuar de una forma diferente ante una situación concreta, nos guían para saber cómo actuar dependiendo de qué situación para facilitar la toma de conciencia de lo que nuestro cuerpo está experimentando. Nos dan una referencia de lo que nos sucede en un momento determinado, y la energía adecuada para actuar en cada situación.

Por ejemplo, a través de la rabia podemos saber que alguien ha atravesado nuestros límites. Por lo tanto la necesidad primaria sería poner límites o comunicarlos a la persona que los ha traspasado para que esta situación no vuelva a ocurrir. Pero podría ser que nos quedemos estancadas en esa emoción de rabia y en lugar de esto decidamos enfadarnos con esa persona o no comunicar lo que hemos sentido. Ante este malestar podemos reaccionar saliendo a tomar unas cervezas para relajarnos. Lo cierto es que la necesidad no ha sido reconocida y la emoción ha sido tapada, por lo tanto si ocurre de nuevo una situación similar volveremos a reaccionar con rabia.

Es entonces cuando soluciones como la bebida, ir de compras, evadirnos en redes sociales o mantenernos inactivas son impulsos para tapar emociones y aunque no son la mejor respuesta tampoco debemos reprimirnos y tapar nuestra necesidad. Si tu cuerpo ha activado una emoción lo ideal es saber detectar qué emoción primaria ha hecho que se active tal emoción. Si no eres capaz de identificarla, prohibirte tales necesidades te hará acarrear con un sentimiento de culpabilidad que aún aportará menos a toda esta mezcla de emociones que estás viviendo.

La próxima vez que estés sintiendo una emoción desagradable te invito a que te preguntes lo siguiente:

¿Qué ha ocurrido que me ha hecho responder con esta emoción?

¿Qué necesidad primaria me invita a cubrir?

¿Qué me aporta cubrir esta necesidad?

¿Qué debería hacer para cubrir la necesidad?

¿Estoy dispuesta a hacerlo?

Recuerda que no identificar la necesidad es válido, no saber qué hacer para cubrirla también es válido, no estar dispuesta, ni preparada a cubrir tu necesidad es válido también.

Con acompañamiento podremos descubrir, a través de una emoción sustitutoria, qué necesidad básica hace tiempo que no somos capaces de cubrir.



24 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo